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Madrid - 18 ago 2009 : El brote de gripe A o N1H1 que ya está afectando a la mayoría de las naciones ha supuesto un auténtico reto para los gobiernos y autoridades, pero también para las economías mundiales y, sobre todo, para las empresas, que han visto como el riesgo de afección entre sus empleados es máximo. Este hecho supone que las empresas necesiten tomar nuevas medidas para evitar contagios entre sus empleados, lo que puede traducirse en la disminución de la productividad y de los beneficios.
Según los expertos, el brote de gripe A en España provocaría que se dejasen de producir más de 7.000 millones de euros. Para las empresas, el escenario no es un plato de buen gusto. Con un índice de contagio del 30%, se calcula que hasta 11 millones de personas, en el peor de los casos, podrían dejar de trabajar durante los periodos, o bien de cuarentena, o bien del trascurso de la enfermedad. Esto supone casi la mitad de la población activa, sumando entre enfermos y los empleados de aquellas empresas que decidan aplicar la cuarentena.
En cifras, y usando los parámetros del año pasado de productividad, dejarían de ganarse cerca de 26.000 millones de euros, lo que representa un 2,26% del PIB de 2008. Las previsiones más optimistas tampoco son las mejores: pérdidas del 0,65%, casi la previsión del crecimiento de nuestra economía para 2010.
Ante estas circunstancias, y las previsibles consecuencias del virus en otoño e invierno, las empresas han comenzado a tomar medidas que implican el recorte de presencia física en el puesto de trabajo y la supresión de viajes y reuniones en zonas especialmente conflictivas con el virus de la gripe A. Entre éstos, se encuentran España, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos o México, éstos últimos de un alto interés comercial y empresarial para nuestras empresas.
Por esta razón, la telepresencia y las soluciones de videoconferencia han adquirido cada vez más protagonismo entre las empresas. La creciente calidad de transmisión y realismo hacen que estos sistemas sean aplicados por las corporaciones como primera medida en la prevención de brotes del virus en sus instalaciones. Si le unimos el aumento de la productividad y el ahorro de costes en los desplazamientos, la solución se plantea como perfecta.
"Las empresas deben pensar con antelación y contemplar todos los escenarios posibles. Es fundamental que la productividad de una empresa se vea reducida lo mínimo posible por la influencia del virus", comenta José Bustelos, Director General de Polycom para España y Portugal. "Si una empresa diseña un plan de teletrabajo para los empleados que opten por la cuarentena y para aquellos que hayan contraído la enfermedad, se puede mantener un nivel de operatividad bastante satisfactorio".
Así, de esta forma, mientras los empleados en cuarentena están en sus casas, pueden tomar parte de las videoconferencias y reuniones que se realicen, tanto con clientes como las reuniones internas de grupo o de empresa. "Hemos visto como algunas empresas nos han consultado y se han provisto de soluciones que se incorporan a los ordenadores personales y demás soluciones de videoconferencia y telepresencia para la empresa", apunta José Bustelos.
Las empresas que ya emplean la videoconferencia y potencian el teletrabajo reducen el riesgo de infección entre la plantilla de una empresa, así como los costes de desplazamiento, siendo éstos dos de los beneficios más destacados del empleo de estos sistemas.
Sobre Polycom
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